el sentimiento de la pintura
el 3 mar En: arte y cultura arte galerias museos - sin comentarios

Ramón Gaya: El sentimiento de la pintura
En la culta viciosidad vigente no hay que preguntarse nada; se nos da a entender que los artistas son seres dotados de preciosas facultades para tal o cual tarea artística preestablecida, y cuando esos extraños seres tropiezan, en su niñez, con un producto de arte convincente, pueden dedicarse en lo sucesivo, con gusto y aplicación, a una de esas hermosas labores, adobadas, eso sí, con un poco de "erotismo" y otro poco de "religiosidad". ¡Qué disparate! Un pintor es un hombre, me atreveré a decir, igual que los otros, pero más gravemente, más vivamente herido por la realidad.

No es lo suyo, pues, una simple "visión", sino más bien como una herida; no es una visión nuestra de la realidad, sino una acción, una actuación de la realidad misma sobre nosotros, una violencia suya sobre el alma nuestra
Por eso la obra de creación brotará del centro del alma, del nido del alama, y no de la caja del espíritu, como sucede con la obra de arte artística.
La creación, como pudimos ver, es siempre una obediencia. El creador no viene a imponernos nada, puesto que no se mueve dentro de un mundo social e histórico -- que es en donde suceden todos los trajines, los acontecimientos, los reinados, las revoluciones --, como en cambio se mueve, remueve y trabaja el artista artístico; el creador se somete, cede, porque es naturaleza. Se somete de buen grado a la realidad y a esa herida que la realidad le regala como un don.

La industria comercial lo ha destruido todo, lo ha desvirtuado todo, nos están vendiendo mentiras a remolque de modas efímeras que solo tienen su cometido en el comercio, no tienen escrúpulos y si pudieran destruir todo lo realizado en el arte para que pudieran sobrevivir lo harían sin reparos.
Llaman creador a cualquiera que invente algo, y si se vende encima es bueno, no se valoran las cosas por el trabajo y el esfuerzo que conllevan sino por lo productivas que son, los valores del arte no importan demasiado hoy en día.
Siempre ha habido pintura comercial en el pasado, pero hasta el pintor más malo de entonces hubiera sido sabio hoy.
A menudo me preguntan si es difícil vivir de esta profesión y contesto; si uno es mediocre más vale que se dedique a otra cosa, ahora bien, si uno es el mejor o por lo menos intenta, en su campo, en su especialidad y en su trabajo, tiene posibilidades.
Se camina hacia un no querer saber, es más fácil no pensar, y creer en libertades, se confunde libertad con velocidad
Hoy en día, hay que escuchar muchas barbaridades con el fin de satisfacer a nuestra propia vanidad, que impiden la comunicación y el entendimiento.
Para hablar de un lenguaje hay que tener dos trasmisores, un receptor y un trasmisor, el trasmisor es el artista, el receptor es el público, que sucede cuando esto se forma, que entonces se produce la magia, se produce el sentimiento, se produce la emoción, por desgracia hoy en día esto se produce muy poco, cuando no falta el trasmisor falla el receptor.
Visto todo de esta manera tan científica todo tiene un significado más profundo y nos podemos preguntar si el arte es una ciencia cierta.




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